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Cuento · 4 min de lectura

Luna y la luciérnaga curiosa

Una noche de verano, Luna conoció a una pequeña luciérnaga que quería ver el mundo.

Luna estaba sentada en el porche de su pequeña cabaña en el bosque. Las estrellas brillaban suavemente y los grillos cantaban una canción tranquila.

De pronto, una pequeña luz dorada se posó en su mano. Era una luciérnaga. — ¿Quién eres? — preguntó Luna con dulzura. — Soy Lila — dijo la luciérnaga —. Y quiero ver el mundo, pero el bosque me parece tan grande…

Luna sonrió y le ofreció su lámpara. — No tengas miedo. A veces, una pequeña luz junto a otra es suficiente para ver el camino.

Caminaron juntas, despacio, mientras Lila iluminaba las hojas y Luna iluminaba el suelo. Y aquella noche, descubrieron que la valentía no es ir sin miedo, sino caminar acompañados.

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Lo que aprendemos

La valentía es más fácil cuando estamos acompañados. Una pequeña luz junto a otra hace un gran camino.

Para pensar juntos
  1. ¿Cómo se llamaba la luciérnaga?
  2. ¿Qué le ofreció Luna a Lila?
  3. ¿Has tenido miedo alguna vez? ¿Quién te ayudó?

Cuentos de Luna